Category

Estilo de Vida

Category

Si bien es sano mantener niveles moderados de ejercicio físico de forma regular, esa actividad no tiene los efectos adelgazantes que se le suelen atribuir. Para controlar el peso, lo que mejor funciona es controlar la dieta.
Tengo tendencia al sobrepeso y, desde hace unos años, mis cifras de glucosa en sangre me colocan al borde de la diabetes. Me gusta la comida y mis compromisos sociales la incluyen a menudo. Además, de cuando en cuando caen unas tapas, un vino o el aperitivo de los sábados. Nada del otro mundo, pero suficiente como para tener que tomar medidas de control de la glucemia y del peso.

De madrugada pedaleo un buen rato en bicicleta estática. Cuando empecé con esta actividad matutina, sí, perdí unas cuatro libras en dos o tres semanas. Más adelante prolongué el tiempo de pedaleo. Volví a perder otras tantas libras. Pero desde entonces –y llevo casi dos años bajo este régimen- mi peso se mantiene obstinadamente constante. Por mucho ejercicio físico que haga, no consigo reducirlo apenas. No puedo pedalear durante más tiempo. El día no da de sí, y la noche tampoco.

Este asunto me desasosiega por dos motivos. Para empezar por sus efectos o, mejor dicho, su falta de ellos. Es descorazonador subirse de buena mañana en una bicicleta, pedalear desaforadamente durante más de una hora y seguir casi igual que como estaba. Lo único que consigo es perder los días de labor el peso ganado durante el fin de semana.